martes, 24 de junio de 2008

¿Cuales son los signos y síntomas de la diabetes tipo 2?

Los síntomas de la diabetes tipo 2 no siempre son evidentes y pueden tardar mucho en desarrollarse. A veces, no se presentan síntomas. Es importante recordar que no todas las personas con resistencia a la insulina o diabetes tipo 2 manifiestan estos signos de advertencia, y que no todos los que tienen estos síntomas necesariamente padecen de diabetes tipo 2.

Pero cuando un niño o un adolescente adquiere diabetes tipo 2, probablemente:
Orina con frecuencia. Los riñones responden a niveles altos de glucosa en el flujo sanguíneo desechando la glucosa sobrante en la orina. Un niño con altos niveles de azúcar necesita a orinar con más frecuencia y en volúmenes mayores.

Consume muchos líquidos. Debido a que el niño orina con tanta frecuencia y pierde demasiados líquidos, sentirá mucha sed. Toma muchos líquidos en un afán por mantener un nivel normal de agua para el organismo humano.

A menudo se siente cansado porque el cuerpo no puede convertir adecuadamente la glucosa en energía.

A veces, los niños y los adolescentes con diabetes tipo 2, resistencia a la insulina, u obesidad, pueden también presentar areas de piel engrosada, oscura, como terciopelo alrededor del cuello, las axilas, dedos del pie o en los codos y las rodillas: una condición cosmética de la piel denominada acantosis nigricans.

El síndrome de ovario poliquístico (SOP o SOPQ, por sus siglas en inglés) en niñas es también frecuentemente asociado con la resistencia a la insulina. El SOP es una anomalía hormonal que puede provocar el agrandamiento de los ovarios que desarrollan unos sacos rellenos de fluidos denominados quistes.

Las niñas con esa condición a menudo tienen periodos irregulares o directamente dejan de tener los periodos, y tienen más tendencia al crecimiento excesivo de pelo en el rostro y en el cuerpo. El SOP también puede generar problemas de fertilidad.

Los niños y adolescentes con resistencia a la insulina o diabetes de tipo 2 también muestran una mayor probabilidad de adquirir hipertensión (presión sanguínea alta) o niveles anormales de grasa en la sangre (colesterol y triglicéridos). Los médicos caracterizan como síndrome metabólico la manifestación coincidente de esos problemas en una persona.